Pintura y estructura

Mar 14, 2026

Muchas veces, cuando estoy delante de una pintura con mi alumnado, me detengo unos minutos en guiar su mirada por la obra de una forma determinada: aquella que ayuda a que puedan visualizar la estructura de la misma, las líneas compositivas que se han empleado.

Esta cuestión que relaciona muchas veces la imagen con el campo de la geometría, puede resultar más o menos evidente en función también de si se ha entrenado la mirada para captarlo.

Esta idea de la estructura de la obra, aunque aparece a lo largo de la historia del arte, varía mucho entre periodos, estilos, autorías… A veces es simplemente una parte, una herramienta empleada para alcanzar un fin posterior. En otras ocasiones, puede llegar a convertirse en la razón de ser de la obra misma.

¿Por qué no vemos un par de ejemplos?

La relación de las artes con las matemáticas ha sido tradicionalmente necesaria. El ejemplo más obvio lo encontramos en la arquitectura. Es evidente que las matemáticas están presentes en el aspecto práctico, pero también en el estético, pues la búsqueda y elección de determinadas proporciones va a configurar por ejemplo lo que denominamos órdenes clásicos (seguro que te suena eso de dórico, jónico, corintio…)

Durero, artista alemán (1471-1528) es un caso muy evidente de esta conexión porque publicó tratados en los que desarrolla la aplicación de la geometría a la composición pictórica. Si asociamos el Renacimiento a la introducción de la perspectiva cónica, el trabajo teórico de Durero es sin duda una de las obras que ayudó a esa consolidación .

Te dejo con una obra suya, en la que la disposición de las figuras se organiza de una forma bastante evidente. He trazado algunas líneas para ayudarte a visualizarlo.

 

Albert Dürer. Adoración de la Trinidad (Altar Landauer). 1511. Kunsthistorisches Museum, Viena. 

 

Vamos a ver un ejemplo figurativo en el que la organización de la composición se desarrolla con un fin diferente: acentuar la acción. Si alguna vez has oído que la diagonal es la protagonista en la pintura del barroco, tiene bastante que ver con el uso que hace Rubens de ella, como en este descendimiento.

Seguro que no necesitas que la dibuje para que puedas apreciarlo: de la esquina superior derecha a la inferior izquierda. Pero hay otras, opuestas a la principal, que unen a las figuras que están ayudando a bajar a Cristo de la cruz. ¿Las encuentras?

Te invito a observar otras obras de Rubens descubrir cómo recurre a esta herramienta de manera recurrente.

 

Rubens. Descendimiento de la cruz. 1610-11. Catedral de Amberes.

 

Natalia Goncharova, artista rusa de una inmensísima producción en la que pasa por diferentes movimientos y fases, se inserta a comienzos del siglo XX en eso que denominaron rayonismo, una mezcla entre futurismo, cubismo y orfismo, algunos de los movimientos de la vanguardia europea que se estaban desarrollando esos años.

En las obras de Goncharova de esta época se puede apreciar, además de la desmaterialización de la perspectiva cónica tradicional (la de Durero), esa sensación de movimiento y velocidad asociado al futurismo. Esta obra, denominada “gatos”, nos invita a a caminar entre la figuración y la abstracción y en la manera en que las vanguardias desafían aquella manera de relacionarse con la realidad aparente que se había desarrollado desde le Renacimiento.

Fíjate en esa sucesión de líneas que se cruzan en diferentes ángulos y en las manchas de color que son casi formas poligonales. La sensación de movimiento, el resplandor de las luces nos anima a acercarnos a la escena a través de una relación que no es una imagen fija y definida.

 

Natalia Goncharova. Gatos. 1913. Solomon R. Guggenheim Museum, Nueva York.

 

Mondrian es una de las figuras que avanza en la abstracción como una forma de profundizar en la pintura como una puerta a pensar y representar algo más allá de la superficie. Poco a poco se irá decantando por lo que considerará los elementos fundamentales: el uso de colores primarios y el trabajo con líneas. Influido por corrientes teosóficas y la idea de un orden subyacente en la naturaleza, trabajará en composiciones en las que la estructura de líneas, planos y colores son los absolutos protagonistas.

En esta obra en concreto, Mondrian juega con las proporciones de los rectángulos y de qué color es cada uno. Aparentemente verás solo amarillo y blanco, pero en realidad hay varios tonos de gris jugando de una manera menos evidente. Si pruebas a trazar líneas como las que yo dibujé en la obra de Durero, verás correspondencias y alineaciones adicionales que te ayudarán a comprender cómo esa aparente aleatoriedad es en realidad un orden muy controlado.

 

Pietr Mondrian. Composición con cuadrícula. 1918. Museo de Bellas Artes de Houston.

 

Para eliminar lo natural del plasticismo no era suficiente con solo abstraer, también era necesaria una disposición de la línea y del color diferente de la natural

Pietr Mondrian.

 

Espero que hayas disfrutado con esta manera de acercarte a las obras. Te invito a hacerlo por tu cuenta. “Componer” una obra no es nada fácil y hay muchas maneras de hacer que esta funcione, ya sea hiperrealista o de la abstracción más pura.

Nos leemos pronto.

 

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